Peter Schiff volvió a encender el debate sobre las criptomonedas. El economista e inversor estadounidense, conocido desde hace años por su defensa del oro, utilizó la red social X para lanzar una nueva crítica contra Bitcoin, asegurando que en 2026 está quedando por detrás no solo de los metales preciosos, sino también de los principales índices bursátiles estadounidenses.
En su publicación más reciente, Schiff señaló que desde comienzos de 2026 el oro ha subido un 9%, la plata un 11%, el índice Nasdaq un 13% y el Russell 2000 un 14%, mientras que Bitcoin habría caído un 11%.
Con esta comparación, volvió a cuestionar la idea de que Bitcoin funcione como un activo independiente o como una alternativa digital al oro.
¿Bitcoin como activo “descorrelacionado”? Schiff se burla de los alcistas cripto
Uno de los principales argumentos de los defensores de Bitcoin es que BTC puede actuar como cobertura frente a la inflación, alternativa al sistema financiero tradicional y reserva digital de valor. Schiff rechaza esta narrativa desde hace años.
Según él, Bitcoin no funciona en la práctica como refugio seguro, ya que puede caer incluso en momentos en los que tanto los activos de riesgo como los metales preciosos están subiendo.
Precisamente por eso sus comentarios más recientes fueron rápidamente recogidos por los medios especializados en criptomonedas. El portal CryptoRank destacó que Schiff se burló de Bitcoin en un momento en el que el oro, la plata y los principales índices estadounidenses registraban subidas, mientras Bitcoin seguía en terreno negativo durante 2026.
En el momento de redactar este artículo, Bitcoin cotizaba cerca de los 80.818 dólares.
Sin embargo, eso no significa automáticamente que Schiff tenga razón. Bitcoin sigue siendo un activo extremadamente volátil y las comparaciones a corto plazo con acciones o con el oro pueden resultar engañosas.
Schiff también apunta contra Michael Saylor y Strategy
Otro de los grandes objetivos de las críticas recientes de Schiff es Strategy, anteriormente conocida como MicroStrategy, y su modelo empresarial basado en Bitcoin.
La compañía vinculada a Michael Saylor se encuentra entre los mayores poseedores corporativos de Bitcoin del mundo y ha construido su estrategia a largo plazo sobre la acumulación de BTC.
No obstante, Schiff considera que este modelo es cada vez más arriesgado. En particular, criticó STRC, un instrumento de acciones preferentes de alto rendimiento que Strategy utiliza para financiar una mayor exposición a Bitcoin.
Según U.Today, Schiff calificó este modelo como “el esquema Ponzi más evidente de la historia”, argumentando que depende de que Bitcoin continúe subiendo lo suficientemente rápido como para cubrir las obligaciones de rendimiento ofrecidas a los inversores.
U.Today también señaló que STRC ofrece rendimientos cercanos al 11,5%. Schiff sostiene que si Bitcoin no crece más rápido que el coste de ese capital, Strategy podría verse bajo presión y verse obligada a vender Bitcoin, emitir nuevos instrumentos financieros o aumentar los rendimientos para los inversores.
Los Peter Schiff tweets siguen actuando como contrapeso al optimismo sobre Bitcoin
Los comentarios de Schiff desempeñan un papel particular dentro del mundo cripto. Para algunos inversores son simplemente críticas repetitivas de alguien que lleva años rechazando Bitcoin. Para otros, representan una advertencia útil frente al exceso de optimismo, el uso de apalancamiento, la ingeniería financiera y la creencia de que el precio de BTC solo puede subir a largo plazo.
Su argumento se basa en un contraste sencillo: el oro posee utilidad física, una larga historia como reserva de valor y un lugar en las reservas de los bancos centrales, mientras que Bitcoin —según Schiff— depende principalmente de la confianza de los inversores.
Schiff ya había expresado opiniones similares anteriormente, afirmando que si la gente dejara de creer en Bitcoin, su valor de mercado podría caer hasta cero.
Por supuesto, esta opinión sigue siendo muy controvertida entre los defensores de las criptomonedas. Bitcoin cuenta con una oferta limitada, una red descentralizada y más de quince años de funcionamiento sin una autoridad central. Aun así, su precio continúa dependiendo en gran medida de la confianza del mercado, la liquidez, el entorno macroeconómico y la disposición de los inversores a mantener activos más arriesgados.










