A pesar de que el estudio llevado a cabo por Moody´s analiza sobre todo la operación de las plantas nucleares estadounidenses, varias de sus conclusiones se pueden generalizar y son válidas también a otros países. El riesgo crediticio de nuevos proyectos nucleares en Estados Unidos irá creciendo durante los próximos diez o veinte años, sostiene Moody´s. Los cambios climáticos impactarán negativamente no sólo en la eficiencia del funcionamiento de las fuentes nucleares de energía, sino también en su manutención, sistemas de seguridad o el tratamiento de los residuos nucleares.
La eficiencia de dichos establecimientos depende en gran medida de la accesibilidad de fuentes de agua que junto con el combustible juegan un papel clave en la operación de cualquier planta nuclear. Grandes cantidades del agua son imprescindibles como medio de enfriamiento, así como fuente para la transformación en vapor que acciona las turbinas para generar electricidad. Los cambios climáticos dificultarán el acceso a fuentes hidráulicas y los operadores de las plantas nucleares se verán obligados a invertir enormes recursos adicionales para adaptarse a las nuevas condiciones y disminuir o eliminar los riesgos.








