Los fabricantes de automóviles chinos han incrementado significativamente sus exportaciones en los últimos años. Sin embargo, el verdadero motor de este crecimiento no es la competitividad ni la innovación, sino una práctica sistemática en la que vehículos completamente nuevos son registrados como usados y exportados a precios reducidos. Según informa Reuters, esta práctica cuenta con el apoyo tácito de las autoridades locales y estatales chinas.
Cómo funciona la táctica de los “usados falsos”
En el llamado mercado gris, automóviles recién salidos de fábrica –con cero kilómetros– son registrados administrativamente como vehículos usados. Esto permite sortear ciertas regulaciones fiscales y administrativas, facilitando su exportación a mercados como Rusia, Kazajistán, Emiratos Árabes Unidos y otros países en desarrollo.
Esta estrategia permite a los fabricantes chinos mantener altos volúmenes de exportación pese a la débil demanda interna. Según Tu Le, analista de Sino Auto Insights (Michigan), esta tendencia es el resultado directo de una guerra de precios que dura ya cuatro años entre fabricantes locales: “Las empresas están haciendo lo que sea necesario para vender –incluso a costa de métodos cuestionables y riesgos reputacionales.”
Cifras alarmantes: Hasta el 90 % de las exportaciones ‘usadas’ son en realidad nuevas
De acuerdo con Wang Meng, asesor de la Asociación China de Distribuidores de Automóviles, hasta un 90 % de los 436.000 vehículos exportados en 2023 como usados eran, de hecho, completamente nuevos y sin kilómetros recorridos.
Mientras tanto, China superó a Japón en 2023 como el mayor exportador de automóviles del mundo, con 6,41 millones de unidades enviadas al extranjero. Sin embargo, solo una fracción de esos vehículos eran realmente de segunda mano, según estimaciones del sector.
Silencio político, apoyo práctico
Aunque el tema solo ganó notoriedad pública recientemente tras las críticas del director ejecutivo de Great Wall Motor, los medios estatales chinos han comenzado a hablar del asunto. People’s Daily –periódico que suele reflejar la postura del Partido Comunista– advirtió que estas exportaciones de “usados falsos” podrían desestabilizar el mercado interno y pidió medidas regulatorias estrictas.
No obstante, según Reuters, gobiernos locales están impulsando activamente estas exportaciones, ya que les permiten cumplir con objetivos económicos y mantener el empleo en el sector automotor.
Impacto en los mercados globales y tensiones comerciales
Este canal de exportación no oficial tiene consecuencias importantes para el comercio global. Países como Rusia ya han adoptado regulaciones que prohíben la importación de vehículos ‘usados’ con cero kilómetros, especialmente si la marca ya cuenta con representación oficial en el país.
Los reguladores extranjeros temen que estas prácticas puedan desplazar a concesionarios locales, confundir a los consumidores y provocar distorsiones de precios. Desde un punto de vista macroeconómico, también agravan las tensiones comerciales con Estados Unidos y la Unión Europea, que ya han criticado los subsidios industriales masivos de China.
Relevancia para inversores y mercados
Para los inversores y operadores del mercado, emergen varios puntos clave:
- Las acciones de los fabricantes chinos (como BYD, Chery, Geely, Great Wall) podrían beneficiarse a corto plazo por el aumento de exportaciones, pero enfrentan riesgos regulatorios y de reputación a medio plazo.
- La presión por imponer aranceles y cuotas desde EE.UU. y la UE puede cambiar las estrategias chinas de exportación y afectar cadenas de suministro globales.
- La política cambiaria y el valor del yuan podrían verse afectados si esta práctica resulta crucial para el rendimiento exportador.
- Los vehículos eléctricos (EVs), que representan una parte significativa de las exportaciones y están fuertemente subvencionados, añaden un componente geopolítico aún más sensible.
Conclusión
El fenómeno de los “usados falsos” es un ejemplo claro de cómo las políticas industriales, la sobreproducción y las estrategias administrativas pueden distorsionar los mercados globales. Inversores, operadores y reguladores deben seguir esta dinámica de cerca –no solo por su impacto directo en el sector automotor, sino también por sus implicaciones más amplias en el equilibrio comercial y la geopolítica.











