India y Bangladesh afrontan la escasez sin precedentes de cebolla. Estos países ya prohibieron las exportaciones del producto agrícola cuyo precio, sin embargo, aumenta en decenas de por ciento.
Mientras que anteriormente el precio de un kilo de cebolla oscilaba en torno a 20 rupias, hoy en día este ingrediente básico de comida hindú cuesta a veces más que el doble. El incremento se debe a lluvias extremadamente fuertes y las siguientes inundaciones que causaron enormes daños en la cosecha del año pasado. La cebolla va encareciendo sin cesar ya desde el pasado mes de enero.
Las autoridades de la India han tratado de encarar la situación prohibiendo las exportaciones de manera que la crisis de la cebolla se extiende a países que han sido tradicionales compradores de este producto agrícola como por ejemplo Bangladesh, los Emiratos Árabes Unidos o Malasia. El gobierdo de la India liberó asimismo parte de sus reservas materiales del Estado. Las dos medidas exepcionales han sido tomadas para tranquilizar el mercado e intentar que el precio de dicho alimento vuelva a sus niveles habituales. Se prevé que la situación pueda normalizarse en febrero próximo cuando el mercado recibirá las primeras entregas de la cosecha de este año.
El brusco incremento del precio de cebolla ya se ha reflejado en el aumento del nivel general de los precios al consumidor. La tasa de inflación en la India acaba de romper el nivel del 4 por ciento que ha sido hasta ahora la meta inflacionaria del banco central del país. En esta situación, la reacción natural sería el incremento de las tasas de interés. Sin embargo, el Reserve Bank of India se muestra indeciso en dar dicho paso puesto que representaría pisar aún más el freno de la ya desacelarada economía hindú.









