A lo largo de la jornada bursátil del miércoles pasado, las acciones del fabricante estadounidense de vehículos Tesla iban perdiendo hasta más de un 20 por ciento.
Una moderada corrección se produjo hasta en horas de la tarde.
Las primeras cuatro horas de la jornada bursátil trajeron para las acciones de Tesla la peor caída desde 2012 dando lugar a una paradójica situación: mientras que los índices bursátiles norteamericanos iban fortaleciendo sus posiciones (el Dow Jones creció casi en un 1,7 por ciento), Tesla comenzó a caer bruscamente. El precio de sus acciones se detuvo sólo muy poco por encima de los 710 dólares, recuperándose de manera moderada – en casi 30 dólares – en las horas de la tarde.
Pese a ello, Tesla terminó la sesión del miércoles en aproximadamente 12 por ciento más bajo en comparación con el precio de cierre del día anterior. Los analistas de Ganaccord Genuidy modificaron el rating de Tesla de „buy“ a „hold“ justificando su clasificación con el creciente riesgo de posible retirada de ganancias que podría ocurrir después del electrizante incremento que los títulos del fabricante de vehículos eléctricos experimentaron en las últimas semanas.
A la caída de las acciones de Tesla contribuyó también la expansión del coronavirus, aunque a primera vista podría paracer que una cosa no tiene nada que ver con la otra. Lo que pasa es que debido a la expansión de la epidemia, el Gobierno chino mandó a cerrar recientemente la planta de Tesla en Shanghái. A la empresa no le ayudó ni la reciente publicación de los resultados financieros correspondientes al último trimestre del año a pesar de que éstos habían superado notablemente las expectativas de los inversores.









