La salida a la bolsa recibió la luz verde el pasado fin de semana tanto de parte del príncipe heredero Mohamed bin Salmán como por parte de organismo saudita de regulación del mercado de capitales.
Si todo marcha según lo previsto la salida de la empresa de extracción Saudi Aramco a la bolsa podría superar en cuanto al valor de las acciones emitidas el estreno bursátil del gigante chino de ventas por internet Alibaba. Éste ganó en 2014 a través de la primera oferta pública de acciones (IPO – Initial Public Offering) la suma de 25 mil millones de dólares.
Por ahora no resulta muy claro cuál será el volumen de acciones de Saudi Aramco que entrará en el mercado. Con mayor frecuencia se habla de 1 hasta 2 por ciento, lo que equivaldría a un valor entre 20 y 40 mil millones de dólares. Lo que pasa es que aún el viernes pasado los representantes de Saudi Aramco sostenían negociaciones con posibles inversionistas en torno a cómo de hecho valorar la empresa en el momento de salir a la bolsa. Los sauditas tenían interés de aproximarse lo más que se pudiera a dos billones de dólares, mientras que los inversionistas trataban de convencerlos de bajar el valor fijándolo más cerca de 1,5 billones.
Del valor de la empresa como un todo dependerá el precio con el cual se ofrecerán sus acciones al salir a la bolsa. Si se fija muy alto, el interés de los inversionistas no tendría que ser tan marcado. A los inversionistas les interesa también el rendimiento en dividendos, el cual además comparan noc otras empresas de extracción. Por tanto, si el precio de las acciones de Saudi Aramco en el momento del listar es demasiado alto, el previsto rendimiento en dividendos decrecerá y con él también la disposición de los inversionistas a la compra.
De la salida de Saudi Aramco a la bolsa se habla ya desde el inicio del año 2016 cuando Mohamed bin Salmán por primera vez reconoció en una entrevista concedida a la revista The Economist que tiene interés en ofrecer parte de la empresa a la compra por parte de inversionistas privados.









